El día de ayer el estallido de las
manifestaciones fue inevitable. Había mucho enojo e impotencia de por medio, la
razón:
Ahmet Atakan un chico de 22 años fue herido a muerte con un proyectil de gas de las fuerzas policiales mientras protestaba junto a un grupo numeroso, por la construcción de una carretera en la Universidad Técnica de Medio Oriente de Ankara con sede Hatay una provincia al sur de Turquía colindante con Siria.
La noticia de su muerte se
difundió rápidamente en las redes sociales y por medio de ellas se realizó una
convocatoria a las 7:00 pm en Kadiköy y Taksim dos distritos estratégicos de la
ciudad de Estambul.
Kadıköy es uno de los
barrios màs antiguos de toda la ciudad, sus calles están siempre llenas, el
bullicio se percibe en los cafés,bares, cines y en las cientos de librerías y
tiendas que existen. La hermosa vista al Marmara, la vida comercial y su
embarcadero para de ir de la zona asiática
a la parte europea, lo hacen uno de los distritos màs importantes de
todo Estambul.
Hace apenas diez días en
este barrio se cerró el acceso al tráfico,
debido a que cientos de personas celebraron el Día Mundial de la
Paz con
una manifestación convocada por el Partido de la Libertad y la
Democracia (BDP) que representa a la
comunidad kurda de Turquía.
El plan original era
trasladarse de Kadiköy a Taksim donde también se había realizado un
llamamiento, sin embargo, esto no fue posible. Alrededor de las 11:00 pm cuando
la gente se reunía por segunda ocasión y formaba barricadas, la policía
irrumpió con camiones de agua a presión y bombas de gas. Los enfrentamientos duraron hasta la
madrugada de este miércoles 11 de Septiembre. Personal de limpieza tuvo que
lavar las aceras desde muy temprano para devolverlas a la normalidad, incluso a
esa hora el olor del gas podía sentirse por todos lados.
Mientras tanto en Taksim,
situado en la zona europea de Estambul, las cosas no transcurrían diferentes:
agua a presión, balas de salva y gas pimienta inundaban avenidas y calles
alternas. Principalmente Istiklal, la avenida más representativa de este lugar
y llena siempre de gente yendo y viniendo. Músicos extranjeros pidiendo dinero
para su viaje a la india y drogas, mujeres con velo o çarsaf (túnica que cubre el cabello y el cuerpo
hasta los pies), chicas en minifalda y diminutos vestidos, turistas japoneses
asombrándose de todo y hasta payasos sosteniendo banderas gays. Es precisamente
en este barrio ruidoso y multicultural con sus edificios antiquísimos y tiendas de marcas exclusivas que contrastan
con los cafés alternativos con música de protesta de fondo, donde los turcos
han alzado la voz más veces que en ningún otro lugar.

La sangre, el ruido, las
quejas, los golpes, las sirenas de ambulancias han vuelto a sacudir Estambul.
Fotografía de: Vahhab Ayhan y Helin Cerer
Fotografía de: Vahhab Ayhan y Helin Cerer